A vueltas con la Gramática

¿Es necesario el estudio de la Gramática en el aula?

El debate en torno a la pertinencia de enseñar Gramática en las aulas no es algo nuevo. Durante diferentes momentos de la historia se ha planteado su estudio desde enfoques dispares, hasta llegar a lo que hoy parece ser una visión comunicativa de la Gramática; es decir, una búsqueda del aprendizaje de la misma con fines comunicativos concretos. No obstante, los nuevos enfoques pedagógicos se encuentran encaminados a la búsqueda de un sentido práctico de todo aprendizaje, lo que empuja cada vez más a los márgenes a la Gramática. Pero, en una sociedad donde el conocimiento humanístico es subestimado en favor de los conceptos más mecánicos, ¿no deberíamos ser los propios humanistas los encargados de defender nuestra herramienta de estudio y fomentar un interés por ella en lugar de cuestionar constantemente su necesidad para un alumno de la ESO o Bachillerato?

Cuando hablamos de otro tipo de conocimientos no hay un cuestionamiento tan feroz acerca de la utilidad del propio aprendizaje. Por ejemplo, desde pequeños estudiamos lo que es el ciclo del agua o la fotosíntesis y se reflexiona sobre estos procesos, pero, si nos ponemos en una visión práctica del aprendizaje, ¿sirve para algo conocer estos procesos?, ¿tienen una aplicación práctica para el alumnado de secundaria?, ¿lloverá más u obtendremos más oxígeno si aprendemos el lenguaje científico de estos procesos? Todas estas cuestiones también podrían responderse bajo en tópico de "¿Y esto para qué sirve?, ¿para qué aprenderlo si no lo voy a utilizar?". Sin embargo parece que el lema de la no utilidad solo se aplica cuando hablamos de Gramática.

Y entonces yo me planteo, ¿todo aprendizaje debe ser útil?, ¿solo debemos aprender conceptos aplicables?, ¿la Gramática por sí misma no tiene valor? Sin entrar en los beneficios que algunos lingüistas encuentran al aprendizaje de esta destreza (como una mejora del pensamiento abstracto o la ayuda en el aprendizaje de otras lenguas), creo que no es una pérdida de tiempo el estudio del metalenguaje en las aulas con un enfoque hacia la reflexión lingüística; otra cuestión es si la manera que hemos utilizado para aplicarla hasta ahora es la más pertinente para una clase de secundaria. 

Fuente: @profeDonPardino (Twitter)

Por lo tanto, opino que no deberíamos olvidarnos de la Gramática en el aula. A pesar de que para un hablante nativo puede parecer algo intuitivo, la reflexión lingüística ayudará a fomentar el pensamiento crítico del alumnado sobre su propia realidad; a veces, se nos olvida pararnos a pensar para saber lo que estamos diciendo. Por lo tanto, defiendo el estudios de los conceptos metalingüísticos básicos para la creación de una base teórica sobre la que sustentar la reflexión lingüística. No obstante, la creación de una Gramática Pedagógica o Didáctica podría ser el comienzo de una visión de los conceptos más cercanos a la realidad del alumno.

Es por ello que creo que la Gramática sí debería ser un instrumento para el desempeño de las destrezas comunicativas, pero no solo eso. Con todo, ¿se pueden enseñar las distintas destrezas sin tener en cuenta a la Gramática?, ¿la Gramática no está integrada en nuestro discurso? La enseñanza de la misma de manera integrada en los textos literarios, como defiende Landero, puede ser de ayuda para un aprendizaje más involuntario. Asimismo, no deberíamos sacrificar la reflexión lingüística de nuestra propia lengua por una búsqueda única de los conceptos aplicables.

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